
(José M. Vidal).- Hace 37 años Ramón Alario decidió dejar el sacerdocio por motivos de conciencia, uno de los 100.000 curas en todo el mundo que lo hizo en esa época. Se entrevistó en aquel entonces con el cardenal Tarancón, y envió una carta a Roma explicando su caso. No fue hasta el año pasado, no obstante, que recibió una contestación. En contra de su voluntad, se le había reducido al estado laical. Una injusticia, denuncia Ramón, quien sigue defendiendo el «derecho» de cada comunidad católica a depositar las tareas y los ministerios en las personas que estime conveniente, «sin tener en cuenta sin son hombres, mujeres, casados, viudos, lesbianas o gays».